domingo, 9 de diciembre de 2012

Mi corazón

Y latía al ritmo inconciente de una tarde paciente,
y latía tranquilo, sereno y dormido...pero
despertó con un soplido, asfixiándose por dentro,
sin necesidad de recuperar el aire...
que ya se daba por perdido,
porque aprendió a vivir muriendo primero,
porque aprendió a morir habiendo vivido.
Y es que ahora simplemente ya es insensible
ante un tormento gatuno que se vuelve invisible.
Los sueños perdidos se quedan dormidos,
bajo el veneno mordaz, el que ya no le das.
A dormir tranquilo, apaciaguado y sereno,
porque el tiempo atormenta pero ya no condena.....
...aunque a veces sienta que aún se envenena...



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