sábado, 29 de enero de 2011

Historia de un amor...

Este más que un cuento es una historia, o talvés más que una historia sea un simple relato....Todo comienza así: Imagínense un lugar cerrado lleno de gente, las miradas se entrecruzan, las voces se confunden y las tiendas son elementos de distracción para los transeúntes.
Ahí, en una banca, espera sentado un muchacho con un aire misterioso y de un aspecto poco común en los jóvenes de hoy en día, a una chica que se convertiría después en la persona que más lo ama todavía.
Se escucharon unos pasos en medio de todos los sonidos de los tacones y demás calzados que se desplazaban, se iban acercando poco a poco a la banca, hasta que de pronto él levantó los ojos café del libro que estaba leyendo mientras esperaba y vio delante suyo a una linda chica que lo observaba. -Hola, tú eres Mateo, ¿verdad?-, - Y tú ¿Verónica?-..........Fue así como comenzó aquel encuentro de ese día, aquel encuentro del que sólo Dios sabe el motivo.... (Las miradas hablan mucho, ¿ustedes lo sabían?, las miradas son grandes bocas que reflejan penas y alegrías, son las puertas que se abren a mundos desconocidos).
El trayecto de esa tarde, porque el encuentro comenzó en la tarde, se finalizó de noche en las puertas de un cine. Ella era entonces una jovencita y él tenía ocultos demasiados secretos en su vida, a una  edad no tan distante de la de ella.
-Se me hace tarde, mi mamá debe estar preocupada, me tengo que ir-, - Está bien, ¿te acompaño a tomar tu carro?, yo tengo que quedarme a hacer algo por aquí-. La respuesta final de Mateo no sólo significaba una simple respuesta, sino también significaba que él y la noche eran uno solo; el frío, la neblina y la lluvia que a veces se presentaba, eran la compañía que en ese entonces él necesitaba.
En el camino a casa, Verónica comenzaba a pensar (cosas que por cierto no eran acorde a su edad): - Qué simpático, tiene algo que me llama mucho la atención, soy una tonta por no hablar mucho, pero mis palabras siempre se atascan en mi garganta, ¿será que lo volveré a ver?, ojalá que sí-. Mientras ella se autocontestaba, por otro lado, Mateo disfrutaba del frío, caminando por las avenidas hasta tomar el carro rumbo a su casa.
Ring, ring, ring, sonó el teléfono, -Aló, hola ¿Cómo estás?- Era Verónica. Siempre hablaba poco, era una niñita todavía a pesar de sus quince años, las palabras no salían con facilidad de su boca y no era por algún problema, simplemente la manera aunque no muy apropiada de comunicarse era mayormente su mirada o todos los escritos que plasmaba cuando se sentía sola en su cuarto o simplemente en una banca.
Todas las llamadas eran parecidas, comenzaban por un hola y se prolongaban con esa voz que a veces indirectamente decía: -¿por qué te quedas callada?, me estoy aburriendo- . Pero ella escuchaba y lo hacía muy bien......no vayan a pensar que era muda, para nada, simplemente que en ese entonces ella era así.
Y así fue que llamada tras llamada y una que otra salida, se fueron entrelazando aún más que esos dos caminos que se juntaron aquella tarde en una banca que ya no está.
Los: te amo mi amor, te extraño, quiero verte, se fueron produciendo durante un tiempo con bastante intensidad.
El destino que Dios propuso hizo que se unieran e hizo que la niñita fuera creciendo y que el amor que sentía se fuera acrecentando.
(¿Ustedes han sufrido el síndrome de niña de once años cuando se está enamorada?)..Pues bien eso era parte de lo que le pasaba a Verónica cada vez que lo veía, su estómago comenzaba a moverse pero no era de hambre, le pasaba electricidad cada vez que lo besaba, cuando cogía el teléfono para llamarlo los deditos le temblaban, no tartamudeaba porque las palabras a pesar de que no eran muchas salían normalmente de su boca, cuando llegaba el día de ir a verlo a su casa, se emocionaba y su corazón latía a mil por hora cuando se encontraba parada frente a su puerta. Las palabras que le gustaba escuchar eran : ¿Cómo está mi princesita?, mi pedacito de cielo , mi amorcito...estas y otras palabras hacían que el cuerpo de Verónica salte de alegría, Mateo la amaba mucho y en ese entonces el amor fluía por sus venas; los dos vivían un grandioso idilio amoroso; pero él no siempre era expresivo. (Dicen que las mujeres somos más romanticonas, ustedes opinen, total siempre hay ecepciones).
Hubo problemas como en toda relación, el tiempo pasaba, a veces corría, a veces caminaba y ya eran más los años que ambos tenían...Verónica sentía un amor más maduro que ahora sí se podía llamar amor, porque aunque suene no acorde con el relato, al comienzo tenía un toque de obsesión e ilusión.
Poco a poco los problemas se fueron intensificando, no eran peleas, era más desunión, los "te amo" disminuían y Verónica a pesar de sentirlos, los escondía...y pues la parte más dolorosa estaba llegando. Fueron buenos tiempos aquellos pero el amor en él se estaba acabando, ella no lo comprendía y trataba de hacer todo lo posible por renacerlo, pero ya era imposible....fue terrible para ella comprender ese momento, entre llantos y lamentaciones, entre cigarros se perdía, caminatas sin cesar se convirtieron en pan de cada día. Pero llegó la luz, no fue otro amor, fue el tiempo que tocó las puertas y le dijo: -Ábreme ya, he caminado mucho y ahora me toca hacerte entender muchas cosas-. Verónica reflexionó y supo algo, no sólo se dio cuenta de que estando como amiga de Mateo lo ayudaría más, sino también se dio cuenta de que LA PERSONA QUE AMA, SÓLO DA AMOR Y NO ESPERA TENERLO, SE DIO CUENTA DE QUE LA PERSONA QUE AMA TIENE COMO OBJETIVO VER FELIZ A LA OTRA PERSONA, A PESAR DE QUE SU FELICIDAD NO SEA CON CON ELLA  O ÉL, SE DIO CUENTA DE QUE EL AMOR NO DEBE MANCHARSE CON DESESPERACIÓN O DESENFRENO Y QUE EL AMOR ES TAN DULCE Y ES MÁS QUE UN SENTIMIENTO, ES LA SONRISA QUE SE ESCUCHA Y CON LA CUAL SE PUEDE VIVIR.
Este último fragmento del texto que escribió Verónica, porque a pesar del tiempo y la madurez a sus treinta años, las palabras que no salían de su boca aún no consiguen expresar sus sentimientos: -Ayer te llamé por teléfono y escuché tu carcajada, me dijiste que estabas contento y comencé a reir yo también, no hizo falta que me dijeras más, mi medicina la tomé al escucharte reir..........


Verónica Mad (Relatos de: "Mi vida, no una vida")
Escrito producido el año: 2006, Correcciones ortográficas: 2011

3 comentarios:

  1. Querida amiga, gracias por visitarme.. He leído atentamente esta historia, como tantas historias de amor, unas empiezan y otras terminan..
    La tuya, me ha gustado, de un amor de adolecente que con el tiempo, van madurando, y llegan un momento en cual, tienen que partir..
    un fragmento que dice Verónica lo suelo decir yo..Que a pesar que de amas, mucho a esa persona, el mayor sacrificio que hacemos es dejarla ir, para que encuentre la felicidad en otra persona.... Me gusta blogg.. te seguiré visitando, puedes recoger mis regalos, para que adornes tu lindo rinconcito... SI TE GUSTA
    BESOS DE BRUJILLA

    ResponderEliminar
  2. Gracias ...pero esta es una historia que aúnno tiene final ;).....y tampoco sé cuando se dará el final .....

    ResponderEliminar